jueves, 20 de noviembre de 2008

AMOR DE PUERTO

Aún recuerdo esa mañana tan dichosa,
en el puerto donde yo te conocí.
Me domaste con tu cuerpo de una Diosa,
de repente, yo me enamoré de ti.

Mucho antes de llegar a este gran puerto,
en el mar yo me sentía abandonado.
Muchas veces me asolaba el sufrimiento;
ya pensaba que mi vida habría acabado.

Muchas veces los dos juntos estuvimos….
Y a lo grande nuestro amor lo disfrutamos.
Bien parece que los dos ya descubrimos,
que en verdad entre los dos si nos amamos.

Las palmeras y los olas son testigos,
del inmenso sentimiento que nos une;
de los besos con pasión y con delirio,
y además lo voluptuoso del disfrute,

Lamentablemente ¡Para mi desgracia...!
Se me acaba la estadía en este pueblo.
Me ha llamado desde allá la Comandancia,
obligándome a partir sin poder vernos...

Es momento de decirte: ¡Adiós mi amada!
La nostalgia, se apodera de este puerto.
¡Qué tristeza! Nuestro amor quedó en la nada,
de este Amor de Puerto que fue tan incierto


Autor: Luis Eduardo Toctaquiza Ch.
Guayaquil, 2 de Octubre del 2006

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