viernes, 1 de mayo de 2009

CRÓNICA DE UNA TARDE SOLEADA

Recuerdo aquel viernes de tarde soleada,
millón emociones… mi alma trastocan;
contemplo a lo lejos tu linda mirada,
que incita a besarte en tu lúbrica boca.

Fue tanta pasión que irradiaba tu cuerpo,
¡Dios mío! Me dije: ¡Qué hermosa mujer!
Me tienen atónito, cual prisionero…
tu risa, tus ojos, tus labios de miel.

Pasaban las horas, minutos, segundos….
Y tú me tenías esclavo y perdido;
con ese, tu aroma sexual, tan fecundo
erógeno almizcle, placer escondido.

Escucho tu nombre. Divina mujer
de tierna sonrisa, coraje y belleza;
cual dulce canela, derroche de piel,
mi anhelo furtivo, galana princesa.

Escribo estos versos, en pos del recuerdo
que dejas en mí, doncella manaba.....
es crónica neta de un simple deseo
vivido aquel viernes de tarde soleada.......

Autor: Luis Eduardo Toctaquiza Ch.
Guayaquil, 1 de Mayo del 2009

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aroma sexual?? jajaja... ay Toc toc!!! no cambias!!!.. pero súper nice!!!:P

Unknown dijo...

jajajaja recién veo esto jajaja Pues es una hipérbole; que con su aroma que lo tengo ya identificado, a lo lejos, sin verla, así no más ya me excita(emociona) y provoca....