Hablar de mi madre,
divina ternura,
más bella que un ángel
que brinda dulzura.
Mi Dios
ser supremo,
me puso en su vientre.
Cuidast con celo mi vida latente…
Mujer abnegada
de grande sonrisa.
Su tierna pujanza, su arma escondida.
Hablar de mi madre
es pensar en mil cosas,
más bellas que el arte
expresado en mil obras.
Viejita querida,
mi gran confidente.
A veces mamita, un poquito imprudente…
Tus sabios consejos
bien supe escuchar:
“Podrás llegar lejos, empieza a luchar”
Hablar de mi madre
me pone a llorar.
¡El miedo me invade
si mueres, Mamá!
Luis E. Toctaquiza Ch.
Guayaquil, 3 de mayo 2010
1 comentario:
Un poema para tu mami! Q ser tan magnifico el nuestro! Saludos
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